TARTALETA DE CHAMPIÑÓN Y CARNE SIN GLUTEN


Ojalá tuviera más tiempo para la cocina, hace unos años dedicaba mucho tiempo a cocinar, probando recetas nuevas e inventando algunas. Pero desde que nació mi peque no saco demasiados ratitos para ello, así que cuando puedo, intento innovar y preparar algo que no haya hecho nunca.
0

EL FILTRO DE LA NORMALIDAD


En la visión de un niño no hay filtros. Todo lo que ven es normal a sus ojos. Todo tiene cabida en un mismo mundo y todo puede tener una vuelta de hoja para convertirlo en lo que nos gusta.
0

Atrapa los malos sueños


No se me dan demasiado bien las manualidades, y, a pesar de ello, soy muy aficionada a ellas. Me encanta hacer detallitos a mano, especialmente para la habitación de mi peque.
0

YO TAMBIÉN TENGO UNA FAMILIA


Hace tiempo que le doy vueltas, hace meses que tengo la idea de escribir lo que hoy escribo, pero me he animado definitivamente esta semana, cuando en la guarde de Naím nos han pedido una foto de papá, mamá y Naím porque van a trabajar el tema de “la familia”.
2

un monstruo para trabajar las emociones






Hace un tiempo que conocía este libro, “el monstruo de colores” de Anna Llenas (podéis ver su web pinchando aquí), pero fue hace un par de semanas que lo compré para investigar un poco más sobre él.

Naím empezó este verano con rabietas bastantes grandes y cada vez me cuesta más gestionarlas. Me hablaron fenomenal de este cuento, y después de probar esos típicos recursos tradicionales como “el rincón de pensar” y que mi hijo saliera despavorido de ese rincón, quise probar algo nuevo.
0

¡ Naím cumple Dos!




Estaba deseando que llegara este día, el segundo cumpleaños de Naím.
El primer cumple me pilló un poco desubicada y no hicimos gran cosa, algo sencillito en casa y sin mucha preparación. Pero este año estaba segura de que quería montar una fiesta por todo lo alto.
1

DULCES FOTOS




Me encanta ver fotos, me parece la mejor manera de conservar un recuerdo. Por eso no dudé en contactar con Bea, de Dulces Fotos (podéis ver sus trabajos pinchando aquí ) para hacer un reportaje con Naím para celebrar sus dos años.
0

Un beso en la frente



Resulta que te necesito yo a ti más que tú a mí. Que no me doy cuenta de que me proteges y me cuidas más de lo que te protejo o te cuido yo. Te doy de comer, te visto por las mañanas, te ayudo a lavarte los dientes y a sentarte en la silla. Te leo cuentos y jugamos a la pelota. Te enseño los colores, los días de la semana, los cambios de clima y algunos números. Te doy a probar sabores nuevos, te arropo por las noches y te abrazo en tus miedos. Cantamos canciones y hacemos castillos de arena.
Y de repente llega un día en el que, sin decirte nada, me sostienes la cara y me besas en la frente. Diciéndome en tu idioma: “yo también estoy aquí para ti, para cuidarte y protegerte, para abrazarte en tus miedos y construir nuestro futuro”
Y con menos de dos años te conviertes en un indispensable en mi vida. Gracias, mi amor, por ese beso en la frente que hablaba por sí mismo.

0

CÓMO HACER UNA TABLA SENSORIAL


Hoy os traigo un Post que en el que llevo trabajando bastante tiempo. Hace unas semanas, vi en Instagram cómo una mami había fabricado una tabla sensorial para su hijo, y enseguida me picó la curiosidad y me apeteció muchísimo hacer una para Naím.
0

COSAS DE PROFES II


En el Post de hoy os traigo un trabajo de mis alumnos que me hace especial ilusión mostrar porque tanto a ellos como a mí nos ha llevado mucho tiempo y esfuerzo.
0

LITERATURA INFANTIL. SELECCIÓN DE LIBROS



Tengo que reconocer que mi gusto por la lectura no viene desde niña, en el colegio siempre nos obligaban a leer y no me quedaba más remedio que hacerlo, pero no disfrutaba ni lo más mínimo de esos libros, más bien al contrario.
0

BRAZO DE GITANO SALADO SIN GLUTEN Y SIN LACTOSA

 


Esta receta de mi amiga Marta es una pasada, yo no he conseguido que me salga tan rico como a ella, pero es que es una verdadera artista en la cocina y es difícil igualarla.

Se trata de un brazo de gitano Salado, que es perfecto para poner en una merienda de picoteo junto a otras cosas.
0

MI EXPERIENCIA EN LA ELIMINACIÓN DE TATUAJES




Hoy os traigo un post en el que os cuento mi experiencia en la eliminación de tatuajes.

Si os habéis fijado en algunas fotos de otras entradas o de INSTAGRAM, habréis observado que llevo varios tatuajes en mi cuerpo. Algunos son más grandes que otros y otros están en zonas más visibles que algunos.
0

JUNTOS


Cuando me dijiste “mamá”  por primera vez creí que había escuchado lo más emocionante de mi vida. La palabra que más me iba a conmover que saliera de tu boca.

Y, sin embargo, la palabra más bonita que me has dicho vino muchos meses después.
JUNTOS.
0

CHEESECAKE SIN GLUTEN NI LACTOSA



Como os prometí, en el post de hoy os traigo una rica receta que es un acierto seguro.
¡La famosísima y deliciosa cheesecake!

Imagino que ya os habréis dado cuenta de que soy celíaca, y en mi familia somos unos cuantos, y además, aunque yo no tengo ningún problema con la lactosa, en casa también contamos con algún intolerante a ella, así que la mayoría de las recetas que os enseñaré son sin gluten y sin lactosa. Os aseguro que el sabor es estupendo, no os dejéis engañar por pensar que las cosas sin gluten están malas, o que por no tener gluten ni lactosa esta tarta no va a tener sabor, ¡para nada! está buenísima, os lo garantizo.

Es más, hay algunas teorías que dicen que una dieta sin gluten y sin lactosa son más sanas de por sí, que conste que yo no tengo ni idea, hago dieta sin gluten porque soy celiaca, no porque sea saludable o no…

Bueno, no me voy a enredar con esto, en algún post os hablaré de mi vida como celiaca, mis lugares favoritos de Madrid, etc… Pero hoy os traigo la receta de la cheesecake que es lo que nos interesa.

Tengo que avisar: las medidas son totalmente estimadas, porque es una receta que llevo haciendo un montón de años y lo hago todo a ojo, pero voy a intentar ser lo más exacta posible.

Primero os cuento los ingredientes para un molde de una tarta de 8 porciones generosas (12 para los que comen menos) Aunque yo los presenté en vasitos individuales porque me gusta mucho más esta presentación.


Ingredientes:



-         -  Dos torres de galletas sin gluten tipo María (yo compro las de Mercadona y uso los dos paquetes que vienen dentro)
-          - 200g de margarina.
-          - Un vaso de leche entera sin lactosa
-          - 4 láminas de gelatina neutra o cola de pescado
-          - 200g de azúcar blanca (aunque eso dependerá de lo dulce que te guste)
-          - 300 g de queso Philadelphia sin lactosa
-          - Mermelada de fresa (un bote de unos 200g)

Preparación:

**Si se va a preparar en un molde de tarta, es necesario cubrir todo el molde con papel de aluminio para evitar derrames. Si es en vasitos individuales no es necesario.**

En primer lugar trituramos las galletas hasta conseguir un polvo sin trozos grandes, podemos hacerlo con aparatos de cocina específicos para ello o con un rallador tradicional en el caso de no contar con ellos.


Derretimos la margarina en el microondas y se añade al polvo de galletas, se mezcla bien hasta que nos queda una pasta. (Aviso: esto sólo ya está para morirse de rico)



Vertemos la mezcla en el molde que vayamos a usar y aplastamos con una cuchara para que quede una superficie lo más lisa posible.

Por otro lado, metemos en un bol con agua fría las láminas de gelatina durante 5 minutos hasta que se ablanden y se hidraten.

Calentamos un minuto y medio el vaso de leche y metemos las láminas de gelatina previamente hidratadas. Removemos hasta su disolución. La leche debe estar caliente para que se disuelva bien la gelatina.

En el recipiente de la batidora vertemos: la mezcla de leche con gelatina, el queso y el azúcar. Se bate bien para que no queden grumos.

Esa mezcla (completamente líquida) la vertemos encima de la pasta de galletas en el molde, y lo dejamos enfriar en la nevera al menos 8 horas para que cuaje bien.
Cuando ya está cuajada, ya se puede desmoldar y servir, con la mermelada de fresa o de frambuesa.

Venga, animaos a hacerla, que os vais a chupar los dedos.



0

FELIZ DÍA DE SAN VALENTÍN



Por fin llegó este día esperado para todos los enamorados. Ese día en el que las rosas se cuentan por docenas, todo parece tener forma de corazón y el postre es un plato con dos cucharillas…

Feliz día de San Valentín a todos. Yo también voy a celebrar este día, pero las dos cucharillas del postre son para mí. Una para la mano derecha y otra para la izquierda, porque no pienso compartir mi trozo de tarta con nadie. El que quiera tarta, que se compre una…

Yo no voy a hacerle mimos a nadie en la rodilla mientras intento comer una rica cena a la luz de las velas, creo que es muy incómodo comer con una sola mano, por mucho amor que le tengas a la otra persona, y la luz de las velas me impide ver lo que me estoy comiendo.

No voy a dormir con nadie, no me van a quitar la manta en medio de la noche, ni me van a despertar sonidos estridentes que salen de dentro del cuerpo…
No voy a compartir un bol de palomitas mientras veo una peli en el sofá, y tampoco voy a comprar un conjuntito sexy, voy a ponerme mi pijama de siempre con los calcetines por fuera, ¡que estamos en invierno!

No, no estoy en contra del amor, no penséis que miro con odio a las parejas que pasean de la mano mientras yo paseo sola, ellos son adorables y a mí me gusta mucho pasear sola.
El amor es maravilloso, de hecho, yo me estoy enamorando…de mí.

Me conozco desde hace 33 años y nunca me había fijado en mí. Me había pasado desapercibido lo maja que soy.

Es posible que penséis que estoy escribiendo esto en uno de esos subidones de autoestima que nos dan a las mujeres de vez en cuando, y puede ser que sí… pero aprovecho, porque últimamente me dan muchos de estos subidones y me encuentro fenomenal, aunque quizá mañana llore por los rincones porque me ha salido una cana…

Pero sí, me gusto, cada día me gusto más, me estoy enamorando locamente de mí. Me encanta pasear, compartir un postre conmigo misma, hacerme regalos y decirme cosas bonitas todos los días.

Hoy celebro San Valentín porque me quiero un montón.

Lo mejor que me ha podido pasar es conocerme, porque solo me conocía de vista, y ahora, después de muchas conversaciones conmigo misma, se cómo soy, lo que me gusta, lo que quiero hacer y lo que no haré jamás, y resulta que tengo bastantes cosas en común conmigo, así que la convivencia es perfecta.



¡Feliz día de los enamorados a todos!
0

IDEAS PARA UNA TARDE DE LLUVIA



Todas las que somos mamás sabemos que una tarde con un niño puede hacerse realmente larga…cuando hace buen tiempo, solecito y temperaturas ideales, se nos va media tarde en el parque y luego es “coser y cantar” (quizá mucho de “coser” y poco de “cantar”)

pero…¿qué hacemos cuando hace un frío de muerte y llueve a cántaros? recogemos al peque de la guarde y tenemos aproximadamente unas 4 o 5 horas hasta que empezamos con las rutinas del baño y la cena… ¡¡¡4 horas!!!

Aquí os doy algunas ideas para pasar una tarde de lluvia con un terremoto de 18 meses incansable y ¡sin gastarse ni un duro!

La tarde empieza desde el momento en que llego a recogerle a la guarde, que en mi caso, son las 16:00 de la tarde. Teniendo en cuenta que hemos dicho que está lloviendo, puede ser un plan divertido pararse en algún charco a saltar. A mi hijo le encanta, se ríe muchísimo, los que me seguís por Instagram ya lo habéis visto…





Al llegar a casa, os propongo aprovechar el momento de quitarse el abrigo para hacer unas cuantas “carreras de superMan” por el pasillo. Es fácil, solo tenéis que quitar las mangas del abrigo y mantener la capucha puesta en la cabeza, a modo de capa. El juego es muy simple: gritando tan alto como puedas tienes que decir: SUPERMAAAAAAAAAN, mientras sales corriendo por la casa con uno de tus brazos en alto. El resto sale solo, tu hijo automáticamente saldrá corriendo detrás de ti, diciendo algo que se parece mucho a SUPERMAN, gritando y con su pequeño bracito en alto.



Con esto puedes tener unos 15 minutos más o menos, contando con los otros 20 minutos que has tardado en llegar a casa porque te has parado a saltar charcos…ya son casi las 17:00. HORA DE LA MERIENDA.

Mi pequeño incansable se come la merienda en un visto y no visto, como si no hubiera comido en su vida, se come la fruta, se toma un batido o un zumo y coge una galleta, en menos de 10 minutos hemos merendado y estamos dispuestos a seguir con nuestra tarde de lluvia casera.



En mi casa vivimos en una fiesta permanente, porque lo normal es que tengamos unos 15 globos hinchados en un día cualquiera. Mi hijo es un apasionado de los globos, así que es un recurso que utilizo bastante.
Metemos todos los globos en el circo de IKEA que tiene en su habitación, y nos metemos los dos dentro (si no tienes una cosa así, puedes fabricar algo parecido con un par de sillas y una sábana grande por encima)

Una vez estamos, mi hijo, los 20 globos y yo dentro de un espacio ínfimo, comenzamos la: LLUVIA DE GLOBOS

Con la máxima velocidad posible batimos nuestros brazos para intentar levantar todos los globos a la vez, es muy divertido, a no ser que al peque le den miedo los globos, que puede ser, porque en la lluvia de globos suelen explotar algunos… a nosotros es que eso de que exploten nos hace más gracia…



Yo os diría que con esto ya os han dado las 17:30 tranquilamente, quizá un poco más, si vuestro hijo come como una persona y no como un animal…

Después de tanta actividad, yo suelo intentar bajar pulsaciones, porque a estas alturas estamos los dos sudando como pollos, porque en el circo se crea un microclima tropical de humedad y unos 40grados.

Nos gusta mucho leer cuentos, nos ayuda a aprender palabras nuevas, tocar diferentes texturas, escuchar sonidos…hoy en dia hay una gran variedad de libros para los más peques, estoy completamente enamorada de la literatura infantil, hay veces que no soy capaz de resistirme y me vuelvo loca en las librerías… en casa teNemos nuestros cuentos favoritos…
aquí os los enseño:








El de Blas es muy divertido porque incorpora una marioneta del personaje al que puedes mover con las manos. El de los tres cerditos, un clásico que incorpora diferentes texturas en los personajes y en los escenarios, y el de el Pez, un cuento en 3D con unos colores llamativos y unos escenarios que se convierten en reales (tengo pensado escribir un POST acerca de literatura infantil con recomendaciones de libros para que tanto los peques como las mamis disfrutemos de ese momento de lectura)




En esta actividad el tiempo es variable, depende de la motivación que tenga el niño por la lectura, en mi caso he tenido serte, porque a mi príncipe le encantan los cuentos y me da para bastante tiempo…

Como ya hemos pasado un rato relajado, toca de nuevo ponerse a tope. Imagino que en esta parte, habrá muchas mamis que no estén de acuerdo, pero yo suelo dedicar un rato del día a saltar en la cama. De pequeña me parecía una de las cosas más divertidas del mundo, y quiero que mi hijo disfrute también. Nunca le dejo solo, estoy con él supervisando que no se caiga o que no se choque contra las paredes, y pasamos un rato genial. Solo paramos cuando estamos sudando a chorros y respiramos a mil.



Me atrevería a decir que con esta actividad ya hemos llegado a las 18:30

Después de este subidón, tenemos que relajarnos un poco, una gran idea que a los niños les encanta es la pintura de cara. Mi amiga Rosalía me regaló un kit completo de pinturas de todos los colores. Son geniales, se quitan muy fácilmente con toallitas. Nos encanta pintorrejearnos, nuestras caras se convierten en auténticas obras de arte. Acabamos pintándonos las manos, el cuello (y un poco de suelo también) pero quedamos así de guapos:





Seguro, seguro que ya son las 19:00.

Otro juego que nos gusta mucho en casa es el de Mamá Zombi, básicamente es un pilla pilla de toda la vida pero añadiendo un poco de ruido de zombi y movimientos más lentos y tenebroso, si además incluimos el factor “me escondo detrás de una puerta y salgo dándote un susto” queda un juego de lo más enriquecido. Los gritos están asegurados, las carreras por el pasillo también y quizá algún moratón.


Para terminar nuestra tarde lluviosa, podemos ir a un rinconcito acogedor, tranquilo y agradable (los que me seguís por Instagram ya habéis visto e nuestro) donde hacer un dibujo o pegar unas pegatinas en un folio…


De esta manera, ya hemos cubierto una tarde en casa sin perder ni un minuto de entretenimiento.


Y siempre tenemos algunos recursos exprés para esos minutos que se quedan muertos... montar a caballo, en moto, pegar pegatinas por los muebles





























Nuestra hora del baño es a las 20:00, solemos ser muy puntuales con las rutinas, 20:30 cena y a las 21:00 a dormir ( después del rosco de Pasa palabra)


Os garantizo que una tarde así se traduce en una noche del tirón para el peque y casi seguro que para las mamis también, que ¡hemos sudado lo nuestro!


Espero que os haya gustado mucho y que os de ideas para esas tardes improvisadas que tanto nos asustan
0

MAGDALENAS SIN GLUTEN Y SIN LACTOSA






Cuando tenía 11 años, mi madre me regaló un libro de recetas en blanco, poco a poco he ido añadiendo los platos que más me han gustado, creaciones propias, recetas de amigos, recetas familiares… 



y hoy os traigo unas MAGDALENAS SIN GLUTEN ideales para el desayuno diario.

No suelo consumir bollería industrial porque, además de parecerme muy poco saludable, soy celíaca y no tengo fácil encontrar ese tipo de productos.

Desde hace un tiempo, me pareció buena idea cocinar mis propios dulces, y durante años he estado preparando mis desayunos diarios con recetas muy sencillas y rápidas (la que hoy os enseño es una de ellas).

Cuando nació mi peque dejé de hacerlo por falta de tiempo, pero ahora me he propuesto volver a las buenas costumbres y dedicar un ratito semanal para hacer alguna de estas cositas que tanto nos gustan.

Os voy a escribir la receta original y os voy a poner las variantes que yo utilizo:



Ingredientes para 12 magdalenas:
-          200g de harina de arroz
-          220g de azúcar (yo uso azúcar glas que es más fina)
-          200g de mantequilla (yo uso margarina, me parece menos grasienta y prefiero las grasas vegetales)
-          4 huevos
-          Dos cucharaditas de levadura (la de hacendado es sin gluten)
-          Un par de cucharas de aroma de vainilla
-          4 cucharadas de leche (yo uso desnatada y sin lactosa)

Elaboración:

Precalentamos el horno a 180 grados
Mezclamos el azúcar con la margarina a temperatura ambiente. Añadimos los huevos uno a uno y mezclamos bien. Añadimos la harina, que previamente hemos mezclado con la levadura. Por último, incorporamos el aroma de vainilla y las cucharadas de leche y hacemos que todos los ingredientes compongan una masa homogénea.
Espero que en la foto se aprecie bien la textura que debe coger la masa.




Colocamos la masa en moldes de papel sobre un molde de horno para que no se deformen sin llegar a llenarlos del todo.



Se mete en el horno durante aproximadamente 20 min (importante: no abrir el horno durante la cocción)


¡Es que tienen buena pinta incluso sin haberse cocinado!



Ya tenéis listas unas ricas magdalenas para desayunar.



Yo las guardo en bolsas de congelación con cierre “zip” y aguantan bastante tiernas hasta 4 días.


¡Besitos a todos! ¡Nos vemos en instagram!
0

LA HISTORIA DE CÓMO PERDIENDO EL NORTE ME ENCONTRÉ A MÍ MISMA EN EL SUR




Hace dos años yo vivía en el norte, vivía cómodamente en una rutina estupenda, una vida ordenada y predecible, donde los papeles estaban debidamente repartidos y todos hacían lo que “debían” hacer, incluida yo.

En el Norte todo pasaba porque tenía que pasar, estaba estipulado desde la construcción del proyecto, y así era… y así lo disfrutaba yo.

La vida normal, en el Norte, era esa, esperar a que cada día te trajera lo mismo que te trajo el anterior, aunque con alguna anécdota que lo convertía en diferente por un momento. Y me sentía realmente cómoda en una vida conducida, aunque no fuera yo quien llevara los mandos.

De pronto, alguien me compró un billete de ida al Sur, y cómo no era yo la que pilotaba, allí me fui.

En el Sur todo era distinto, nada más llegar me di cuenta de que no había nada predecible, no sabía que iba a pasar mañana. No había quien condujera mi vida más que yo misma, y no había aprendido a hacerlo nunca, siempre había tenido chófer.

Todo estaba desordenado, los papeles eran diferentes y yo no tenía muy claro cuál era el mío…

Los sueños bonitos solo los tenía si estaba despierta, las noches eran tremendamente largas y los días pesaban como piedras. Sin prismáticos que me mostraran un futuro y con vistas al norte que me dejaban ver el lugar donde había vivido tantos años, me convertí en una niña pequeña perdida y sin saber qué hacer.

Sólo tenía una opción, crear una nueva vida en el Sur cogiendo yo misma el volante.

Y así lo hice, si se pudo construir un proyecto en el norte, también se puede aquí.
Llevo poco tiempo en esta zona, a veces la incertidumbre me angustia, pero encuentro emocionante no saber qué va a pasar mañana. El desorden tiene magia por aquí, la vida está revuelta pero al final siempre encontramos por donde seguir.

Lo mejor de todo es que en el reparto de papeles yo elijo lo que quiero ser y cómo interpretarlo, y si no me gusta, cambio de rol cuando quiero.

Tengo que seguir construyendo mi proyecto por aquí, porque queda mucho por hacer, pero creo que me vino bien perder el Norte, porque me encontré a mí misma en el Sur.


Ya lo decía Rafaella Carrá, sabia mujer…



4

CUANDO TE AGARRAN EL DEDO ÍNDICE


                                 Mi hijo me agarra el dedo índice

Creo que es un acto casi reflejo el ofrecer el dedo índice a un recién nacido como primera muestra de afecto.

Cuando es tu hijo quien te agarra el dedo, la sensación especial. Es un gesto que marca un antes y un después en tu vida, una primera forma de comunicación entre tú, recién madre, y él, recién hijo.

Cuando ofreces tu dedo índice a tu hijo por primera vez, le estás diciendo (en un idioma que solo vosotros dos entendéis), que estás ahí para sujetarle, para levantarle, para darle protección.

Y él, te agarra diciéndote: no te separes de mí, necesito sentirte cerquita como te he sentido hasta ahora.

Y eso es solo el principio… comienzas ofreciéndole el dedo índice en el hospital, para que sea un consuelo en este nuevo mundo que acaba de conocer, para que sienta algo familiar en una realidad extraña… y continuas ofreciéndole el dedo índice para aprender a caminar solo, cruzar la calle o limpiarle algo pegado en la cara después de haberlo mojado con tu saliva (no hay nada más animal que limpiar la piel de tu hijo con tu saliva)

Hasta aquí es lo que yo he experimentado como “ofrecedora de dedos”. Pero desde que soy madre, pienso mucho en mi YO como hija y en mi madre como MADRE.
Ahora me doy cuenta de que una madre empieza ofreciéndote su dedo índice y acaba entregando todo lo demás a lo largo de su vida.

Empieza extendiéndote la mano entera cuando te acompaña al colegio e incluso las dos manos si es necesario para cogerte en brazos para cruzar un gran charco o para ayudarte a saltar dentro de él. Para sujetarte las piernas las primeras veces que haces el pino frente a una pared, subirte una cremallera en la espalda o atarte los cordones una y otra vez hasta que aprendes a hacerlo por ti mismo.

Cuando te da las manos, también te da las piernas, sirven de asiento y de refugio, de cama confortable, de escondite cuando algo te asusta, y te sirven de piernas cuando no tienes ganas de usar las tuyas. Esas piernas que te llevan al parque, al médico, al colegio, esas piernas que se meten entre las multitudes para que veas Cortilandia o para que vayas a tu primer concierto de Alejandro Sanz cuando tienes 11 años.

Y una madre sigue ofreciendo a su hijo partes de su cuerpo, ofrece los hombros, para levantarte entre todas las cabezas para que veas la cabalgata, o para llorar cuando empiezas a confundirte en la vida y a sufrir tus primeros (y segundos y terceros…) desengaños.

Oídos que no se cansan de escuchar tonterías, labios que no se cansan de besar y de dar consejos y palabras de ánimo, ojos que te ofrecen las miradas más reconfortantes y que se abren a cualquier hora si es necesario.

Quiero ser así, ofrecerle a mi hijo mi cuerpo entero para todo lo que necesite, como mi madre me lo ofrece a mí cada día.


Quiero sentir como mi hijo agarra mi dedo índice por primera vez cada día de mi vida.

Aquí sostengo yo el dedo índice de mi madre

0
Subir