Las capas de lo que soy


Como os prometí en Instagram, os dejo para descargar la ficha que acompaña a la dinámica que hice con los estudiantes de 5º y 6º. Se trata de una dinámica para desarrollar el autoconocimiento.

Se puede realizar en una sesión, aunque requiere de un trabajo previo donde se les haya introducido el tema de la autoestima y el autoconcepto. Además de haber tratado de profundizar en algunos rasgos de nuestra personalidad.



La dinámica se compone de dos fases:
1º: Matrioskas: en unas matrioskas tradicionales (yo usé cinco), coloqué unos pequeños carteles donde se veían algunos rasgos de mi propia personalidad. Preferí ponerme a mí misma como ejemplo para la dinámica porque es una manera de ofrecer un entorno más cercano que invite a los estudiantes a la reflexión y a compartir.

Las matrioskas estaban colocadas una dentro de otra, de manera que los estudiantes veían la más grande en primer lugar, y, a medida que íbamos avanzando, íbamos descubriendo las matrioskas más pequeñas.

Esta fase simboliza las capas que tenemos dentro de nuestra personalidad. Siendo la matrioska más grande la que refleja ese rasgo que dejamos ver a cualquier persona, esa primera imagen que se lleva la gente que nos conoce por primera vez.

En mi caso expuse “alegre”. Les expliqué que lo primero que piensa la gente de mí es que soy una persona alegre y con un gran sentido del humor. Abrí la matrioska y dejó ver a una más pequeña que ponía: “optimista”. Para ver que soy una persona optimista hace falta conocerme un poco más, pertenecer a un entorno un poco más cercano. En este entorno pondría incluir a las personas con las que trabajo, por ejemplo. Después enseñé la matrioska inferior en la que puse “responsable”, aspecto que ven las personas con las que llego a compartir algún proyecto o con las que me comprometo en algo. A continuación les mostré la inseguridad. Y les expliqué que ese aspecto solo lo ven las personas de mi familia y mis amigos, que no es un rasgo que se vea a simple vista y que no es algo que me guste hacer notar. Y por último, les mostré el miedo. Y les dije que ese rasgo probablemente no lo viera nadie, ni siquiera las personas más cercanas a mí, era algo muy íntimo de mi propia personalidad que no compartía nada más que conmigo misma.

La reflexión fue la siguiente:

A menudo mostramos a los demás lo que queremos que vean, a veces es verdad, otrás es un papel que interpretamos. He conocido a personas que mostraban una primera imagen dura e insensible, como forma de protegerse ante los daños. Y luego, en su matrioska más pequeña, ser personas sensibles y miedosas, vulnerables. Es decir, que no siempre mostramos nuestra mejor versión en la primera impresión.

2º: Ficha: A raíz de esto, les ofrecí la ficha que os dejo a continuación. En ella aparecen cuatro matrioskas, y unos pequeños recuadros donde colocar ese rasgo que representa cada matrioska según su tamaño. No se trata de poner rasgos de nuestra personalidad sin más, si no de colocarlos en función de lo que dejamos ver a primera vista y de lo que solo compartimos con algunos “elegidos”.





Es una dinámica que se puede adaptar a cursos inferiores y también superiores. Lo ideal es acompañarlo de reflexiones anteriores y posteriores, dar la posibilidad a los estudiantes de compartir lo que han escrito y de animarles a reflexionar sobre ello.

Espero que os guste este recurso y que os sirva para trabajar con vuestros alumnos el autoconocimiento.

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