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¿POR QUÉ A LOS PROFES NO NOS HAN CREÍDO?

 







Hace unas horas leía en Redes Sociales un titular en el que se dice que un estudio ha demostrado que la bajada de ratios mejora el rendimiento del alumnado. Hasta aquí, todo bien. 

Todo bien salvo porque la comunidad docente ya había hecho este estudio hace muchos años y parece ser que nadie se había parado a escucharlo. 

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Mi Refugio




Todavía no sé por qué se le llama campo a un lugar sin flores. No entiendo cómo se puede llamar “refugio” al desamparo. Ni que este camino fuera la huida de lo que me encontré en él.

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La casa azul



Quizá parezca que un llavero tiene poco que contar, pero el llavero de mi casa, concretamente, tiene historia.
Para empezar a contarla debo remontarme a diciembre de 2014. Hace exactamente tres años ahora, mi hijo de 4 meses entonces y yo buscábamos calorcito en casa de los abuelos. Y el refugio era tal, que estuvimos allí casi dos años.
Pero en este año 2017, allá como por marzo, mi hijo (esta vez con dos años y medio) y yo, esta vez queríamos construir nuestro propio refugio y crear un calorcito de hogar que fuera completamente nuestro.
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EL FILTRO DE LA NORMALIDAD


En la visión de un niño no hay filtros. Todo lo que ven es normal a sus ojos. Todo tiene cabida en un mismo mundo y todo puede tener una vuelta de hoja para convertirlo en lo que nos gusta.
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Un beso en la frente



Resulta que te necesito yo a ti más que tú a mí. Que no me doy cuenta de que me proteges y me cuidas más de lo que te protejo o te cuido yo. Te doy de comer, te visto por las mañanas, te ayudo a lavarte los dientes y a sentarte en la silla. Te leo cuentos y jugamos a la pelota. Te enseño los colores, los días de la semana, los cambios de clima y algunos números. Te doy a probar sabores nuevos, te arropo por las noches y te abrazo en tus miedos. Cantamos canciones y hacemos castillos de arena.
Y de repente llega un día en el que, sin decirte nada, me sostienes la cara y me besas en la frente. Diciéndome en tu idioma: “yo también estoy aquí para ti, para cuidarte y protegerte, para abrazarte en tus miedos y construir nuestro futuro”
Y con menos de dos años te conviertes en un indispensable en mi vida. Gracias, mi amor, por ese beso en la frente que hablaba por sí mismo.

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JUNTOS


Cuando me dijiste “mamá”  por primera vez creí que había escuchado lo más emocionante de mi vida. La palabra que más me iba a conmover que saliera de tu boca.

Y, sin embargo, la palabra más bonita que me has dicho vino muchos meses después.
JUNTOS.
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FELIZ DÍA DE SAN VALENTÍN



Por fin llegó este día esperado para todos los enamorados. Ese día en el que las rosas se cuentan por docenas, todo parece tener forma de corazón y el postre es un plato con dos cucharillas…

Feliz día de San Valentín a todos. Yo también voy a celebrar este día, pero las dos cucharillas del postre son para mí. Una para la mano derecha y otra para la izquierda, porque no pienso compartir mi trozo de tarta con nadie. El que quiera tarta, que se compre una…

Yo no voy a hacerle mimos a nadie en la rodilla mientras intento comer una rica cena a la luz de las velas, creo que es muy incómodo comer con una sola mano, por mucho amor que le tengas a la otra persona, y la luz de las velas me impide ver lo que me estoy comiendo.

No voy a dormir con nadie, no me van a quitar la manta en medio de la noche, ni me van a despertar sonidos estridentes que salen de dentro del cuerpo…
No voy a compartir un bol de palomitas mientras veo una peli en el sofá, y tampoco voy a comprar un conjuntito sexy, voy a ponerme mi pijama de siempre con los calcetines por fuera, ¡que estamos en invierno!

No, no estoy en contra del amor, no penséis que miro con odio a las parejas que pasean de la mano mientras yo paseo sola, ellos son adorables y a mí me gusta mucho pasear sola.
El amor es maravilloso, de hecho, yo me estoy enamorando…de mí.

Me conozco desde hace 33 años y nunca me había fijado en mí. Me había pasado desapercibido lo maja que soy.

Es posible que penséis que estoy escribiendo esto en uno de esos subidones de autoestima que nos dan a las mujeres de vez en cuando, y puede ser que sí… pero aprovecho, porque últimamente me dan muchos de estos subidones y me encuentro fenomenal, aunque quizá mañana llore por los rincones porque me ha salido una cana…

Pero sí, me gusto, cada día me gusto más, me estoy enamorando locamente de mí. Me encanta pasear, compartir un postre conmigo misma, hacerme regalos y decirme cosas bonitas todos los días.

Hoy celebro San Valentín porque me quiero un montón.

Lo mejor que me ha podido pasar es conocerme, porque solo me conocía de vista, y ahora, después de muchas conversaciones conmigo misma, se cómo soy, lo que me gusta, lo que quiero hacer y lo que no haré jamás, y resulta que tengo bastantes cosas en común conmigo, así que la convivencia es perfecta.



¡Feliz día de los enamorados a todos!
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LA HISTORIA DE CÓMO PERDIENDO EL NORTE ME ENCONTRÉ A MÍ MISMA EN EL SUR




Hace dos años yo vivía en el norte, vivía cómodamente en una rutina estupenda, una vida ordenada y predecible, donde los papeles estaban debidamente repartidos y todos hacían lo que “debían” hacer, incluida yo.

En el Norte todo pasaba porque tenía que pasar, estaba estipulado desde la construcción del proyecto, y así era… y así lo disfrutaba yo.

La vida normal, en el Norte, era esa, esperar a que cada día te trajera lo mismo que te trajo el anterior, aunque con alguna anécdota que lo convertía en diferente por un momento. Y me sentía realmente cómoda en una vida conducida, aunque no fuera yo quien llevara los mandos.

De pronto, alguien me compró un billete de ida al Sur, y cómo no era yo la que pilotaba, allí me fui.

En el Sur todo era distinto, nada más llegar me di cuenta de que no había nada predecible, no sabía que iba a pasar mañana. No había quien condujera mi vida más que yo misma, y no había aprendido a hacerlo nunca, siempre había tenido chófer.

Todo estaba desordenado, los papeles eran diferentes y yo no tenía muy claro cuál era el mío…

Los sueños bonitos solo los tenía si estaba despierta, las noches eran tremendamente largas y los días pesaban como piedras. Sin prismáticos que me mostraran un futuro y con vistas al norte que me dejaban ver el lugar donde había vivido tantos años, me convertí en una niña pequeña perdida y sin saber qué hacer.

Sólo tenía una opción, crear una nueva vida en el Sur cogiendo yo misma el volante.

Y así lo hice, si se pudo construir un proyecto en el norte, también se puede aquí.
Llevo poco tiempo en esta zona, a veces la incertidumbre me angustia, pero encuentro emocionante no saber qué va a pasar mañana. El desorden tiene magia por aquí, la vida está revuelta pero al final siempre encontramos por donde seguir.

Lo mejor de todo es que en el reparto de papeles yo elijo lo que quiero ser y cómo interpretarlo, y si no me gusta, cambio de rol cuando quiero.

Tengo que seguir construyendo mi proyecto por aquí, porque queda mucho por hacer, pero creo que me vino bien perder el Norte, porque me encontré a mí misma en el Sur.


Ya lo decía Rafaella Carrá, sabia mujer…



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CUANDO TE AGARRAN EL DEDO ÍNDICE


                                 Mi hijo me agarra el dedo índice

Creo que es un acto casi reflejo el ofrecer el dedo índice a un recién nacido como primera muestra de afecto.

Cuando es tu hijo quien te agarra el dedo, la sensación especial. Es un gesto que marca un antes y un después en tu vida, una primera forma de comunicación entre tú, recién madre, y él, recién hijo.

Cuando ofreces tu dedo índice a tu hijo por primera vez, le estás diciendo (en un idioma que solo vosotros dos entendéis), que estás ahí para sujetarle, para levantarle, para darle protección.

Y él, te agarra diciéndote: no te separes de mí, necesito sentirte cerquita como te he sentido hasta ahora.

Y eso es solo el principio… comienzas ofreciéndole el dedo índice en el hospital, para que sea un consuelo en este nuevo mundo que acaba de conocer, para que sienta algo familiar en una realidad extraña… y continuas ofreciéndole el dedo índice para aprender a caminar solo, cruzar la calle o limpiarle algo pegado en la cara después de haberlo mojado con tu saliva (no hay nada más animal que limpiar la piel de tu hijo con tu saliva)

Hasta aquí es lo que yo he experimentado como “ofrecedora de dedos”. Pero desde que soy madre, pienso mucho en mi YO como hija y en mi madre como MADRE.
Ahora me doy cuenta de que una madre empieza ofreciéndote su dedo índice y acaba entregando todo lo demás a lo largo de su vida.

Empieza extendiéndote la mano entera cuando te acompaña al colegio e incluso las dos manos si es necesario para cogerte en brazos para cruzar un gran charco o para ayudarte a saltar dentro de él. Para sujetarte las piernas las primeras veces que haces el pino frente a una pared, subirte una cremallera en la espalda o atarte los cordones una y otra vez hasta que aprendes a hacerlo por ti mismo.

Cuando te da las manos, también te da las piernas, sirven de asiento y de refugio, de cama confortable, de escondite cuando algo te asusta, y te sirven de piernas cuando no tienes ganas de usar las tuyas. Esas piernas que te llevan al parque, al médico, al colegio, esas piernas que se meten entre las multitudes para que veas Cortilandia o para que vayas a tu primer concierto de Alejandro Sanz cuando tienes 11 años.

Y una madre sigue ofreciendo a su hijo partes de su cuerpo, ofrece los hombros, para levantarte entre todas las cabezas para que veas la cabalgata, o para llorar cuando empiezas a confundirte en la vida y a sufrir tus primeros (y segundos y terceros…) desengaños.

Oídos que no se cansan de escuchar tonterías, labios que no se cansan de besar y de dar consejos y palabras de ánimo, ojos que te ofrecen las miradas más reconfortantes y que se abren a cualquier hora si es necesario.

Quiero ser así, ofrecerle a mi hijo mi cuerpo entero para todo lo que necesite, como mi madre me lo ofrece a mí cada día.


Quiero sentir como mi hijo agarra mi dedo índice por primera vez cada día de mi vida.

Aquí sostengo yo el dedo índice de mi madre

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MI PEQUEÑO CABALLERO

Pues balance del año 2015 no tengo mucha intención de hacer…como en todos los años vividos hay cosas malas y buenas, y no sabría decir cuáles han sido las más abundantes, porque ha sido un año de lo más desequilibrado.

Lo que sí tengo pensado es esperar con ganas todo lo que quiera traerme el 2016, que no sé muy bien por qué, pero me da buena espina…

Tengo muchas ganas de tirarme de cabeza con todo lo que venga, estoy optimista y animada.
Me he dado cuenta de que 365 días dan para mucho más de lo que parece, puede cambiarte la vida de un día para otro, cambiarte la forma de pensar y de sentir… así que voy a intentar que en el 2016 no se me escape ninguno de esos días.

¡Mi proyecto es enorme! Tengo que seguir construyendo esta vida que empezó en el 2014, y no es poco. Lo bueno es que tengo buenas herramientas y buenos acompañantes.

Para que el 2016 vea que le esperamos con ganas Naím se colocó un traje de lo más elegante (vale, se lo coloqué yo) ¡Con corbata y todo!

Y es que H&M siempre piensa en esas mamás que, como yo, buscamos modelitos para que nuestros hijos parezcan verdaderos caballeros.


Yo no me esforcé mucho en lucir impecable, de hecho, escogí el mismo vestido camisero que el año pasado (sin darme cuenta) y las botas de todos los días…vamos, que lo único que hice fue pintarme los labios de rojo, por lo demás, iba vestida como un día cualquiera… ya había una estrella en casa que brillaba más que nadie: mi pequeño caballero



¡FELIZ 2016 A TODOS!

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QUERIDOS REYES MAGOS...

Queridos Reyes Magos:

Este año he sido muy tonta, digo…MUY BUENA!  y por eso creo que me tenéis que traer todo lo que os voy a detallar en la siguiente lista, que , os advierto, es bastante completita:

Me gustaría que me trajerais unas gafas para poder ver lo que todo el mundo ve menos yo y un impermeable de palabras y hechos que molestan.

No estaría mal que me trajerais también alguna noche del tirón, me gustan mucho y este año he tenido muy poquitas.

Querría tener también dolores de tripa de reírme, un reloj en el que el tiempo corriera al ritmo que yo elija y tazas de café sin fondo, para que duren muuuuucho esos que compartes con personas agradables.

Amigos no os voy a pedir porque ya tengo a los mejores, aunque sí me gustaría que me regalarais más tiempo para estar con ellos.

Si no fuera mucha molestia, me gustaría que me trajerais un abdomen plano, tan plano como las tabletas de chocolate que me como.

Tengo que daros las gracias por todo lo que me trajisteis el año pasado, que no estuvo nada mal: 

Me trajisteis una nueva habitación donde dormir calentita y un espacio donde ver crecer a mi hijo. 

Me trajisteis muchos días de sol y muchas hojas de otoño que os aseguro que he aprovechado al máximo. 

Me trajisteis un montón de bastones para poder seguir andando sin caerme, y no sabría decir cuál es mi favorito, porque son todos estupendos.

Y muchísimas gracias por permitirme recibir la misma cantidad de besos que doy. Ese regalo me gustaría incluirlo en la lista de este año, porque creo que ha sido el mejor.



Os prometo que voy a seguir siendo muy buena para ganarme los regalos del año que viene, os dejaré unas galletitas sin gluten y un gin tonic a cada uno.

Un beso muy fuerte.


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YA NO QUIERO SER EL GRINCH

Ya llevamos unos cuantos días de luces navideñas y decoración brillante y dorada. es de obligado cumplimiento en el mundo bloggler hacer un POST acerca de estas fechas, y yo, aunque me he estrenado hace muy poco en esto, no voy a ser menos.

Lo único...que tengo un pequeño problema... no me gusta la navidad.

Desde hace un tiempo, por una serie de motivos, le he cogido mucha manía a estas fiestas. Me paseo por los centros comerciales mirando al suelo para no contagiarme de sus luces y villancicos, Intento evitar todo tipo de eventos navideños especiales en los que haya que ponerse estupenda y no me como ni un solo polvorón (No me gustan y soy celíaca, eso también hace...)

Pues bien, como bien nos dice el título del POST, esto va a cambiar, porque....YA NO QUIERO SER EL GRINCH!!!!

A partir de ahora quiero volver a enamorarme de estas fiestas, quiero disfrutar mucho de las luces, de la música, de la decoración y de los grandes vestidos y altos tacones.

Os voy a contar los resultados que está teniendo mi etapa de transformación de ser EL GRINCH , a ser la reina de la navidad...

En primer lugar, viendo algunos POST de decoración navideña me motivé muchísimo para poner en mi casa un árbol estupendo y maravilloso que le diera a mi casa un toque súper especial. Debería haber pedido ayuda a alguna de las bloggleras, porque el resultado fue desastroso:

Mi árbol es sacado de una tienda de "todo a 100" que no tiene un número excesivo de ramas, de hecho, tiene bastante pocas, así que parecía medio desnudo .... "no pasa nada, con unos buenos adornos esto va a ser estupendo", pensé yo. 

Así que me puse a comprar bolas de navidad doradas y rojas, piñas, campanitas, regalitos en miniatura, luces, y por supuesto...la estrella más grande que había en la tienda.

Al llegar a casa, me disponía a disfrutar de ese momento que tanto había detestado, que era: adornar el árbol. 

En mi cabeza el momento era así: mi hijo y yo, juntos y sonrientes colocando bolas en el árbol, hablando de lo que vamos a pedirle a papá Noel, riendo y cantando villancicos en un ambiente cálido y acogedor... 

El momento real fue este: mi hijo con su pelota y yo con el árbol. Intentando colocar las bolas en las ramas y sin mucho éxito porque las cuerdas no cabían por las ramas. Las bolas se caían todo el rato y mi hijo le daba patadas a todas marcando goles rojos y dorados. Consigo poner unas 20 bolas, de las 200 que compré. y llega el momento de colocar la estrella... tampoco cabía, así que, como ya estaba un poco estregada con tanta emoción, corté con un cuchillo la mitad del soporte (ERROR), menos mal que una persona sabia hizo un apaño con un corcho de una botella de vino y pudimos acoplar la estrella en la parte más alta

Después de todo, el árbol quedó fatal, pero aún así, encendimos las luces y cantamos una parte del villancico "Navidad, Navidad, Dulce Navidad" porque no nos lo sabemos entero.
Y ahora....¿que hago yo con todas las bolas que sobran? 









Pero mi proyecto de no ser EL GRINCH sigue. Estoy intentando ver todas las películas de después de comer que tienen como temática principal: los milagros de la navidad. 

Todas las que puedo sin dormirme a la mitad.Esas de una chica de cuidad, que por motivos varios acaba en un pequeño pueblecito donde todo el mundo es muy muy amable y ella no encaja de primeras, pero que conoce a un humilde (pero buenorro) leñador, con el que primero discute todo el tiempo pero que se enamorar profundamente y que le enseña los encantos de ser una persona humilde de pueblo (humilde, pero que el leñador tiene un casoplón que ya lo quisiera yo...). Todo esto bajo una banda sonora navideña de cascabeles y sonidos mágicos y un escenario nevado en el que siempre hace sol.

Pues esas... las veo, sí, y pienso que yo he ido a algunos pueblos y los leñadores que he visto no me gustan y que a mi nunca me ha pasado nada parecido...pero claro, eso me pasa por ser EL GRINCH, ahora que no lo soy, seguro que un leñador se enamora de mí y me lleva a vivir con él a su maravillosa (pero humilde)casa de madera con lago en la puerta. El año que viene os cuento a ver si funciona...



Y mi siguiente cambio de actitud ha llegado en los centros comerciales: ya no agacho la cabeza ni voy como si me fuera persiguiendo la mafia, ahora me tomo mi tiempo para disfrutar de los escaparates, los globos, las luces... y de hecho, entro en las tiendas y compro todo lo que yo pienso que tiene que tener una verdadera REINA DE LA NAVIDAD. así que ya me he hecho con unos pendientes de muñeco de nieve, una chistera roja brillante con muérdago, pulsera de cascabeles, horquillas de papá Noel y adornos de estrellas. Así de bien me sientan. 






Quizá no es el outfit perfecto para las fiestas navideñas, pero es el que le gusta a mi peque, para él soy la auténtica REINA DE LA NAVIDAD y él para mí y es un verdadero PRÍNCIPE.

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¿HAY ALGO MÁS BONITO QUE TÚ?

¿Hay algo más bonito que tú?

Tenemos los amaneceres en la playa....y luego tenemos los madrugones de lunes a domingo contigo.

Tenemos el olor a césped recién cortado....y luego el olor a tu pañal

Tenemos un café caliente con una manta en el sofá....y luego está el café frío tomado de pie

Tenemos una buena pieza musical...y luego tenemos a "La brujita Tapita"

Tenemos una buena peli...y luego tenemos a Pepa Pig

Tenemos leer un buen libro....y luego tenemos el "Pollito Pepe"

Tenemos una relajante sesión en un spa...y luego tenemos una ducha rápida con tu cara pegada a la mampara

Tenemos  el sonido de los pájaros en primavera....y luego tenemos un "¡mamáááááá! en medio de la noche.

Podríamos disfrutar un gran viaje..... o podemos ir todas las tardes al parque de en frente de casa.

Pues...pensándolo mucho....no, no hay nada más bonito que tú.





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"Del bombo al platillo"



No puedo decir que me cogiera por sorpresa esas dos rayitas, era de esperar, eso desde luego. Lo que si me cogió por sorpresa es todo lo que vino después...

...Esperaba engordar... (pero no tanto)
...Esperaba sentir molestias...(pero no tantas) 
...Esperaba ser feliz...(pero no tanto)
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