LA HISTORIA DE CÓMO PERDIENDO EL NORTE ME ENCONTRÉ A MÍ MISMA EN EL SUR




Hace dos años yo vivía en el norte, vivía cómodamente en una rutina estupenda, una vida ordenada y predecible, donde los papeles estaban debidamente repartidos y todos hacían lo que “debían” hacer, incluida yo.

En el Norte todo pasaba porque tenía que pasar, estaba estipulado desde la construcción del proyecto, y así era… y así lo disfrutaba yo.

La vida normal, en el Norte, era esa, esperar a que cada día te trajera lo mismo que te trajo el anterior, aunque con alguna anécdota que lo convertía en diferente por un momento. Y me sentía realmente cómoda en una vida conducida, aunque no fuera yo quien llevara los mandos.

De pronto, alguien me compró un billete de ida al Sur, y cómo no era yo la que pilotaba, allí me fui.

En el Sur todo era distinto, nada más llegar me di cuenta de que no había nada predecible, no sabía que iba a pasar mañana. No había quien condujera mi vida más que yo misma, y no había aprendido a hacerlo nunca, siempre había tenido chófer.

Todo estaba desordenado, los papeles eran diferentes y yo no tenía muy claro cuál era el mío…

Los sueños bonitos solo los tenía si estaba despierta, las noches eran tremendamente largas y los días pesaban como piedras. Sin prismáticos que me mostraran un futuro y con vistas al norte que me dejaban ver el lugar donde había vivido tantos años, me convertí en una niña pequeña perdida y sin saber qué hacer.

Sólo tenía una opción, crear una nueva vida en el Sur cogiendo yo misma el volante.

Y así lo hice, si se pudo construir un proyecto en el norte, también se puede aquí.
Llevo poco tiempo en esta zona, a veces la incertidumbre me angustia, pero encuentro emocionante no saber qué va a pasar mañana. El desorden tiene magia por aquí, la vida está revuelta pero al final siempre encontramos por donde seguir.

Lo mejor de todo es que en el reparto de papeles yo elijo lo que quiero ser y cómo interpretarlo, y si no me gusta, cambio de rol cuando quiero.

Tengo que seguir construyendo mi proyecto por aquí, porque queda mucho por hacer, pero creo que me vino bien perder el Norte, porque me encontré a mí misma en el Sur.


Ya lo decía Rafaella Carrá, sabia mujer…



4 comentarios

  1. Pues Bienvenida al Sur! Donde la Luz contraresta la Calma, esa que llega a dar calidad de vida, a disfrutar de su gente, y al stylelife de amo allá!, mi arma y canela👌! Desde Algeciras(Cádiz) un abrazo!

    ResponderEliminar
  2. Pues Bienvenida al Sur! Donde la Luz contraresta la Calma, esa que llega a dar calidad de vida, a disfrutar de su gente, y al stylelife de amo allá!, mi arma y canela👌! Desde Algeciras(Cádiz) un abrazo!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por la bienvenida! y gracias por leerme!

      Eliminar
  3. Del Norte al Sur... bonita metáfora de como has encauzado tu vida...
    Tienes muchísima sensibilidad Silvia.

    No necesitas de un punto cardinal ... Tú estás bien centrada.
    Y tienes un objetivo claro, Naím, tu pequeño caballero.
    Besitos de Juan Carlos

    ResponderEliminar

Subir